“JAÉN NECESITA UN IMPULSO CON MEDIDAS REALES NO CON PLANES QUE NO SE CUMPLEN”

 

Juan Espadas, secretario General del PSOE-A y candidato a la Junta 

Secretario general del PSOE de Andalucía y candidato socialista a la Presidencia de la Junta. ¿Cómo asume esta doble responsabilidad?

Con responsabilidad y con ganas porque este PSOE renovado está impulsando un proyecto socialista ilusionante, y lo estamos haciendo con la participación de todos y todas, con las puertas abiertas a la ciudadanía.

Hay mucho por hacer, por escuchar a la gente, por ponerle nombre y respuestas a los problemas y a los desafíos, por denunciar la mala gestión del gobierno de PP y Ciudadanos en Andalucía en estos casi tres años de legislatura.

Afronto esta doble responsabilidad desde el diálogo, desde el convencimiento de que es más necesaria que nunca una política constructiva y propositiva, con altura de miras y siempre pensando en lo importante, en mejorar la calidad de vida de los ciudadanos. Esta es la base para recuperar cuanto antes el gobierno de la Junta, trabajar por los andaluces y andaluzas.

En noviembre culmina el proceso con la celebración del Congreso Regional. ¿Con qué objetivos lo afronta?

 He comenzado mi andadura como secretario general con un proceso de reorganización del partido a las puertas del congreso. Pero, más allá de lo puramente orgánico, hemos iniciado una dinámica de trabajo diferente, desde la escucha, dándole protagonismo a todos y todas hasta el último rincón de Andalucía. Militantes, casas del pueblo, secretarios y secretarias generales, alcaldes, portavoces en la oposición, cargos institucionales en diferentes niveles… en definitiva, todos son protagonistas y queremos impulsar el mayor proceso de participación y de debate socialista. Es el primer paso para volver a conectar con la ciudadanía.

De la realidad de estar en la calle escuchando a la gente tienen que salir las respuestas y las soluciones a los problemas que de verdad preocupan a los andaluces y andaluzas, ese es el objetivo principal. Ahora, desde la oposición, las transformaremos en iniciativas parlamentarias, pero por supuesto más pronto que tarde las soluciones las ejecutaremos como gobierno de la Junta.

Del congreso federal, solo dos semanas antes del regional, saldrán las prioridades que demanda la sociedad de este siglo y los desafíos que presenta; el cambio climático, fenómenos migratorios, igualdad real, servicios públicos, etc. asuntos en los que el PSOE de Andalucía tiene mucho que decir y que aportar. En el congreso regional, adaptaremos esos principios a la realidad de Andalucía con un debate propio y, como ya he dicho, con un amplio proceso de participación pública.

La derecha suma ya más de 2 años y medio de Gobierno en Andalucía. ¿Cómo está hoy nuestra comunidad autónoma?

 Cualquier persona, desde la ciudad más grande al municipio más pequeño de Andalucía es consciente hoy de una realidad, estamos peor que hace dos años y medio, y no es por la pandemia. Todo el mundo sabe que a día de hoy no se puede ir al médico con normalidad, tiene la incertidumbre de que pueden cerrar el colegio de su pueblo el año que viene, de que su plaza como docente público se puede eliminar en cualquier momento, o que las urgencias no volverán a abrir por la tarde y jamás volverá el especialista al centro de salud. Estos problemas no son pandémicos, son fruto de una marcada hoja de ruta del gobierno andaluz para desmontar los servicios públicos.

Gracias a los fondos extraordinarios que estamos recibiendo del Gobierno de España se han podido hacer frente a cuestiones importantes en salud o educación, como las obras que está llevando a cabo la Junta en hospitales, centros de salud o colegios. Lo menos que debería haber hecho el gobierno andaluz es reconocer la apuesta del Estado por ayudar a todas las comunidades en un momento de emergencia social, con transferencias para mantener las políticas públicas.

Moreno Bonilla no habla de la gestión de su gobierno, ni de los retos que tiene que afrontar Andalucía, ni de las preocupaciones de la ciudadanía. Está instalado en la especulación y en la cortina de humo para tapar que, no sólo no está resolviendo los problemas de ahora, sino que no tiene respuestas ni soluciones para el futuro. Moreno Bonilla no tiene agenda para la Andalucía post Covid, por eso no está trabajando en ella.

Los socialistas estamos centrados en los problemas de la gente para, desde la iniciativa política, ofrecer respuestas para la recuperación y construcción de Andalucía en un momento clave.

En este contexto, usted dice que el PSOE-A tiene que ser responsable. ¿Qué balance hace de esta oposición de mano tendida y voluntad de cooperación?

El otoño nos plantea retos que van a ser cruciales para la recuperación de Andalucía. El primero, el presupuesto para 2022, en el que desde el primer momento he tendido mi mano al gobierno de la Junta. El PP y Ciudadanos han cargado públicamente en los medios contra mi ofrecimiento de diálogo, pero la realidad es que se ha celebrado una sola reunión, a la que no trajeron papeles, ni previsiones, ni nada.

Solo confío en que el presidente de la Junta, en la reunión que ya hemos concertado, sí se la tome más en serio. El ofrecimiento socialista queda demostrado por ejemplo en el acuerdo presupuestario que ya hemos alcanzado en el Ayuntamiento de Málaga. Yo entiendo el diálogo desde la práctica y no desde la escenificación.

Creo además que es nuestra responsabilidad con Andalucía como partido mayoritario. No podemos condenar el año de la recuperación con unos presupuestos prorrogados de pandemia. Moreno Bonilla tiene que decidir si aprueba unas cuentas para contentar a Vox o para resolver de verdad los problemas de los andaluces y apuntalar el crecimiento. Andalucía necesita estabilidad, un gobierno serio y riguroso y altura de miras. Dejemos de discutir y busquemos acuerdos.

A la espera de finalizar ese proceso de escucha activa que han emprendido, ¿cuáles serían sus prioridades de Gobierno para Andalucía?

Estamos en un momento de transformación, de redefinición de los servicios públicos, del Estado del Bienestar, de frenar la despoblación y luchar contra el cambio climático. El futuro pasa por la sostenibilidad, es el momento de dirigir las políticas a los jóvenes, con oportunidades reales de empleabilidad, de vivienda, etc. Son muchos los retos y Andalucía tiene que estar en todos de forma proactiva.

Entre mis prioridades está el aprovechamiento eficaz de los fondos europeos de recuperación. Andalucía es capaz de afrontar una transformación ecológica, energética y digital en las empresas, las administraciones y en la propia ciudadanía. Este desafío va a marcar el punto de partida en muchas de las decisiones que adoptaremos en los próximos años.

La inversión en sanidad debe crecer y blindarse presupuestariamente. Hay que seguir haciendo cambios importantes en el modelo productivo para combatir el desempleo, apoyando a las empresas, al tejido industrial, a la economía social, a los ayuntamientos con planes de empleo. Me preocupa una tasa de desempleo juvenil del 50%, hay que construir una política de gobierno transversal y articular recursos económicos mucho más cuantiosos.

La educación y la formación seguirán siendo un pilar y voy a trabajar por una Junta municipalista, darle protagonismo a lo local mediante un modelo de gobernanza al estilo europeo para conformar y ejecutar políticas públicas de forma más eficaz con un aprovechamiento óptimo de los recursos públicos.

Ya ha visitado en varias ocasiones la provincia de Jaén, un territorio especialmente castigado por la Junta. ¿Cómo ve la situación en esta tierra y qué compromisos puede asumir el PSOE-A con ella?

La actitud de Moreno Bonilla con la provincia de Jaén ha sido decepcionante. Prometió planes especiales que iban a conllevar una inversión extraordinaria y no hay ni rastro de esa sensibilidad. Ni en los Presupuestos, ni en la ejecución de las inversiones programadas.

Esta Junta de Andalucía no ha cumplido sus compromisos con Jaén, no ha pedido disculpas por ello y ni siquiera ha ofrecido la más mínima explicación a la gente. El PP generó unas expectativas que han derivado en frustración de la ciudadanía jiennense, que se ha sentido lógicamente engañada.

Jaén es una provincia con enormes potencialidades y nuestra obligación como gobernantes tiene que ser el incentivo y la promoción de todas esas actividades que pueden significar crecimiento económico. Jaén necesita un impulso y eso se hace con medidas reales y efectivas de empleo, reindustrialización, infraestructuras y apoyo al turismo, la cultura o el olivar, por citar algunos ejemplos.

Hay retos de futuro inmediato donde esta provincia se encuentra muy bien posicionada; y no descubro nada nuevo cuando me refiero a sus posibilidades como nodo logístico de mercancías o su liderazgo en sectores como la biomasa y las energías renovables, que son líneas estratégicas y que van en sintonía con Europa. Ése es el trabajo serio y riguroso en el que nosotros queremos centrarnos, alejados de la propaganda y de planes que luego no se materializan.

El olivar sigue siendo determinante….

Por supuesto, para miles y miles de familias de Jaén pero también de Andalucía. Siempre lo hemos tenido muy claro. Por eso, el PSOE siempre ha asumido el liderazgo político en la defensa del sector.

Hablar de aceite de oliva es hablar de futuro, porque el sector tiene los mismos desafíos que para Europa son estratégicos: sostenibilidad, lucha contra el cambio climático, fijación de población en el territorio y oportunidades de empleo. Es un producto seña de identidad de esta tierra, de excelencia, con mucho potencial de crecimiento y un elemento generador de riqueza económica y social.

El Gobierno de España está realizando un buen trabajo de apoyo al sector, que ha pasado momentos extremadamente graves por la situación de injusticia con los bajos precios, y creo que estamos empezando a ver sus frutos. Ahí están la reforma de la cadena alimentaria, la lucha diplomática para anular los aranceles de Estados Unidos o la norma de calidad aprobada recientemente. Y ahí está también la PAC, que camina en la dirección proteger a los pequeños y medianos olivareros y reforzar al olivar tradicional con acciones específicas, impulsando la sostenibilidad y el relevo generacional.

Compartir